Los comentarios de vox populi y el imaginario social, han creado a lo largo de la historia una serie de mitos y leyendas en torno a los diferentes tipos de trabajo. Desde principios de la primera mitad del siglo XX cuando la mujer comenzó a participar activamente del mercado laborar, la sociedad clasificó las labores por género. Por ejemplo, aquellas tareas vinculadas con la fuerza estaban reservadas para hombres y las que se asemejaban a los quehaceres domésticos, eran exclusivas para mujeres. Ni que hablar de las profesiones letradas que requerían una formación universitaria. En aquella época, esto estaba restringido para el género femenino.

Hoy en día, con la irrupción de nuevos procesos antropológicos de formación social y cultural han aparecido nuevos tipos de empleo y se han proliferado las oportunidades apuntando a las capacidades de quién las desarrolle sin importar el género. Es cierto también que, en los últimos años, diferentes movimientos sociales han puesto sobre la mesa la discusión en torno a la desigualdad salarial entre los géneros. Pero aun así, la situación del mercado laboral actual es diametralmente opuesta a la del siglo XX.
Según las cifras emitidas por el Ministerio de Trabajo de La Nación, en Argentina 12,9 millones de personas se encuentran registradas en trabajos formales. Esto significa que son trabajadores que desempeñan su labor bajo las reglamentaciones formales de empleo.
El nuevo escenario laboral ha demandado la aparición de nuevas profesiones y puestos de trabajo. A muchos de ellos la sociedad les ha adjudicado estereotipos según ciertos rasgos distintivos de la actividad. Por ejemplo, hay quienes consideran que los puestos más tradicionales están ocupados por personas mayores y que los nuevos que requieren de mayor creatividad, son exclusivos de los jóvenes. O creer que aquellos que desempeñan su labor en el ámbito de la creatividad o eventos sociales tienen menos responsabilidades que aquellos vinculados con el mundo empresarial o de las finanzas.
En el rubro de la hotelería, los mitos y leyendas en torno a la actividad son muy diversos. Hay quienes creen que la labor diaria en un hotel es súper relajada y divertida, pero en verdad, es un trabajo que requiere de mucha atención sobre detalles puntuales. En cierto sentido, los que disfrutan del esparcimiento son los huéspedes, no quienes trabajan y llevan a cabo todas las tareas.
Para dar cuenta del trabajo en un hotel, conversamos con tres de nuestros colaboradores acerca de los mitos y verdades de esta actividad.
La experiencia Amérian
El reloj marca las 15:30 y la vorágine merma como una condición sine qua non de la hora. Pese a que el hotel nunca descansa, la cultura añora con nostalgia el momento de la siesta. La mañana es vertiginosa, requiere de mucha organización y tareas urgentes por salvar. Y la tarde se precipita como un torbellino de lo que queda para finalizar el día y una lista de lo que hay que tener en cuenta para comenzar el siguiente. La siesta es el momento que les regala a los trabajadores hoteleros la facción de la jornada para sacar el pie del acelerador.
Ese fue el momento oportuno para hablar con Diego, Karina y Gabriela.
¿Qué es lo que más les preguntan sobre su trabajo en el hotel?
La respuesta apareció como la consecuencia de risas cómplices. El Coordinador de Amérian Córdoba Park y las dos Amas de Llaves de Amérian Córdoba Park y Amérian Executive Córdoba coincidieron en la misma idea:
“Todos creen que por trabajar en un hotel conocemos a muchos famosos”.
Si bien sus tareas específicas son diferentes, nuestros tres compañeros saben que los objetivos generales son iguales y comunes para todos. “Para trabajar en la hotelería tenés que tener vocación de servicio”, aclara Gabriela.
Por su parte, Karina comparte esta visión a la que considera de mayor importancia. “Nosotros trabajamos para que la experiencia de cada huésped sea única. Por supuesto que tenemos responsabilidades y sabemos hasta dónde podemos colaborar. Nos ha pasado que en ocasiones hay huéspedes que nos han solicitado mandados personales a los que no estamos habilitados a realizar”. Diego aclara que este servicio es imposible de incorporarse en la lista de responsabilidades del empleado hotelero. “Que uno de nuestros trabajadores se vea obligado a hacer trámites o compras personales del huésped, no es viable. En primer lugar porque desempeña funciones dentro del hotel y en segundo lugar porque sería una responsabilidad de riesgo. Imaginate que por hacerle el favor la persona sufra un robo o un accidente durante su horario laboral. Es un riesgo que una empresa no puede correr”, puntualiza Diego.

De entre las diferencias que observan en el mercado hotelero respecto de otros rubros, hay una muy marcada y es la actitud que adoptan respecto a los días feriados. “A mí, mis amigos me dicen La Grinch de los feriados”, dice Karina. “Todas las personas se ponen contentas por los feriados pero para nosotros, son días de mucho trabajo” agrega. Los tres concluyen en que los días no laborables donde la gente descansa, son los momentos en que más movimiento hay en el sector de hoteles.
Según nos cuenta Diego la rutina en un hotel no siempre es la misma. Si bien hay tareas periódicas, el día a día va modificando la agenda. “Suele pasar a veces que vemos en la entrada del hotel un colectivo estacionado y nos empezamos a preguntar entre todos si esperamos a un grupo. En realidad, son micros que se estacionan por casualidad y no tienen nada que ver con nosotros. Pero la vorágine hace que por un segundo nos confundamos y ahí entramos todos a correr”. Karina y Gabriela asienten con risas.
Como en casa
Ambas Amas de Llaves trabajan desde hace varios años en nuestro hotel. Karina cumplió dos décadas al servicio de Amérian y Gabriela va por su temporada número 13. La continuidad dentro de una misma compañía hotelera las ha llevado a conocer a fondo las cuestiones formales de sus puestos y sienten que Amérian es como su casa. “Lo que más me gusta de mi trabajo es esa cuestión de lo estético. Por ahí la gente no sabe, pero nuestra labor está muy ligada con los detalles para que la experiencia de los huéspedes sea lo mejor posible”, dice Gabriela.

Pero no sólo son cuestiones profesionales las que acumulan en su experiencia. Hay miles de anécdotas que de recordarlas, mueren de risa nuevamente. “Una vez nos pasó una situación muy graciosa con un contingente de japoneses. Generalmente, los turistas orientales no manejan el español, hablan en inglés o directamente en su idioma. Nosotras estábamos revisando el estado de una de las habitaciones con el carrito de servicio frente a la puerta y de repente vemos que una japonesa comenzó a revolver el carro en busca de algo, entonces yo le dije a mi compañera – ¡Buscá tranquila! – y la japonesa me respondió – No se haga problema, no necesito nada -. Apenas se fue comenzamos a reírnos porque no esperábamos que nos respondiera. Por supuesto que le pedí disculpas y le ofrecí mi ayuda para lo que precisaba. Fue una reacción sorpresiva que hasta el día de hoy nos causa mucha gracia” contó Karina.
Durante todos estos años de trabajo, tanto Gabriela como Karina han compartido sus horas con muchas personas. En su labor diaria, tiene la responsabilidad de formar a los equipos de mucamas para respetar los lineamientos formales y estéticos de la cadena de hoteles más importante del Cono Sur. Y pese a que el personal ha ido cambiando, reconocen como una característica distintiva de Amérian que quienes forman parte de la compañía valoran el trabajo en equipo. “El Recurso Humano de Amérian es buenísimo y eso los huéspedes lo perciben. Muchos nos dicen que vuelven por cómo los hemos atendido” recalca Gabriela.
Compartir tantas horas de trabajo sería un fastidio si entre los compañeros no se generara buen clima laboral. Y eso sería contraproducente para con el desarrollo de nuestra actividad. Los que imaginan que el trabajo en un hotel se reduce pura y exclusivamente a asignar habitaciones y registrar los datos de un huésped, están centrándose en una sola pieza de la gran máquina que involucra la hotelería.
Por eso, en este día del trabajador les agradecemos por el servicio y compromiso a cada uno de los colaboradores de Amérian. ¡Feliz Día del Trabajador!
Texto: Luciano Zahradnicek
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