Choque de culturas
El hecho de elegir un nuevo destino para descubrir, tiene algo de introspectivo. Si aún no se sabe fehacientemente a dónde nos gustaría viajar, pensar en nuestros intereses, intrigas y necesidades, nos puede aclarar el panorama. Implícitamente el potencial turista debe responder preguntas como ¿Qué quiero conocer? ¿Qué rasgos culturales me gustarían descubrir? Y de esas respuestas puede nacer una nueva aventura.

Algunas te acercan a la naturaleza y otras a las grandes urbes. Pero, seguramente ninguna experiencia te será indiferente. La riqueza de los viajes está en conocer nuevas culturas y compararlas con viajes anteriores. El choque de culturas que vive un turista, alimenta su actitud a animarse, cada vez, un poco más.
En este post, te contamos sobre dos rasgos identitarios culturales diferentes que pueden redefinir tu horizonte de viajes.
Aires étnicos
El continente que hoy conocemos como Améria ha estado poblado desde tiempos inmemorables. De hecho, antes de que llegaran las colonias europeas, diferentes asentamientos ya habían desarrollado comunidades complejas.
Aunque la historia nos cuenta que la conquista desterró todo rasgo cultural nativo, afortunadamente podemos decir que en algunas regiones a las que no habían accedido, los pueblos originarios se perpetuaron en el tiempo. Un ejemplo claro de ello es el asentamiento de la etnia Mbya Guaraní en la Selva Iryapú.

Este asentamiento urbano originario del Paraguay está emplazado en pleno paisaje selvático. Su imponente vegetación y la incidencia cultural guaraní hacen de este poblado un nuevo atractivo para quienes visitan Puerto Iguazú.
Según explicaron los habitantes Mbya, “Iryapú” es un vocablo guaraní que significa “sonido lejano del agua”. Esto se debe a que desde su poblado escuchan el sonido embravecido del agua proveniente del Parque Nacional Iguazú. En su paisaje, se puede apreciar un bosque de 600 hectáreas con árboles de más de 400 años, como la Caña Fístola y el Palo Rosa.

A principios del siglo XX, la explotación agrícola puso a los Mbya en alerta. Sus tierras estaban siendo invadidas. Pero desde 2005, se comenzó a desarrollar un plan que fomentase al turismo. Y uno de los criterios era el de respetar las costumbres de las culturas originarias. Esto significó un alivio y un gran apoyo para que los asentamientos Mbya Gauraní se perpetuaran como rasgo identitario de la cultura local.
Además, esta medida les ha generado nuevos empleos, como ser guías nativos de la región. De esta manera asisten a miles de turistas que se hospedan en los hoteles para los cuales, las Cataratas y la Selva, son la principal atracción turística.
En los recorridos organizados por los integrantes de la comunidad Mbya, el turista puede aprender sobre la vegetación del lugar, las trampas utilizadas para caza y defensa, y sobre la fauna autóctona. Por su parte, hay quienes explican sobre el uso medicinal que la comunidad le ha dado a la flora.
Sobre la calle Eldorado, un puesto de artesanías Mbya ofrece suvenires de producción local. Allí podrán comprar arcos, flechas, cestería, alfarería, tallados en madera e instrumentos musicales típicos de la comunidad.

Esta experiencia le abrirá al turista, las puertas a un mundo que parece estar dominado por las leyes de la Madre Naturaleza. Una vivencia enriquecedora para quien la transita.
En Iguazú, Amérian Portal del Iguazú es una propuesta imperdible, a metros del hito de las 3 fronteras, ofrece un servicio de calidad internacional.
La sede el arte porteño
La música de los bandoneones se mezcla con los colores de las obras de arte. La típica postal parece detenida en el tiempo. San Telmo conserva su magia original y encanta a los miles de turistas que visitan este barrio tradicional.
Antiguamente ubicado a orillas del Río de la Plata, San Telmo es el barrio porteño que vio revivir al tango. Artistas de la talla de Troilo o Pugliese, con una formación musical clásica y poética, enriquecieron las letras del tango malevo que solían solar en los conventillos de La Boca.

La Av. Independencia y su intersección con Balcarce son el punto crucial de la ciudad donde los bares, las tangueras y el Viejo Almacén, son protagonistas.
La Plaza Dorrego es el espacio donde vecinos y turistas de todo el mundo se reúnen por las tardes para disfrutar de la danza y la milonga. Los domingos por la tarde, debajo de los árboles y las lámparas compañías como Milonga del Indio y Torquato Tasso despliegan su arte.

Además de la estética del tango, lo bohemio se fusiona en el paisaje por la presencia de la Feria de Antigüedades.
Si bien el río ya no es el escenario de la zona, el barrio conserva sus calles angostas, los viejos bares con historia y nueva tanguerías en edificios emblemáticos de principios del siglo XX.
Además del tango, San Telmo se destaca por su apertura al arte. De hecho aquí se encuentra el Museo Nacional de Arte Moderno. En cuanto a la escritura, el barrio ha prevalecido la historieta creando un paseo con estatuas de personajes característicos de dibujantes como Quino, Quinterno y García Ferré, entre otros.

Por su parte, el Mercado de San Telmo es un lugar que conserva la magia historicista y cultural de Buenos Aires, como así también la Galería de French, establecimiento que habitó el patriota a comienzos del Siglo XX.
Entre música, pinturas y esculturas se encuentra emplazado nuestro Mérit San Telmo Hotel. Esta versión de nuestra Cadena está cumpliendo cinco años. Y por su aniversario ofrece promos increíbles. Visitanos y viví la experiencia de este barrio emblema de Buenos Aires.
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Aproximadamente 1300km separan los destinos que describimos. La geografía, el clima y la herencia cultural hacen de cada uno de ellos dos mundos diferentes. Cada uno con sus particularidades que los identifican y los hacen únicos. Y le regalan a los turistas experiencias inolvidables. ¿Qué esperás para responderte a vos mismo sobre lo que estás esperando? Animate a sacudir tu abanico de viajes con destinos que hacen chocar culturas.
Texto: Luciano Zahradnicek
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